miércoles, 2 de febrero de 2011

Relatos del caribe N° 15: La muerte de solim en la corraleja de Sampues







RELATO – XV
LA MUERTE DE SOLIM, EN LA CORRALEJA DE SAMPUÉS




Los toreros van a los toros, -porque ese es su oficio. Es una afición que se mete en la cabeza de los arriesgados. Siempre que haya toros, habrá toreros y torerías. Solim era uno de ellos, viajaba de fiesta en Fiesta, por todas las sabanas de  Córdoba, sucre y Bolívar, Departamentos colombianos situados al norte del País, que se caracterizan por tener una ganadería extensiva, en tierras cubiertas de pastizales, con abundante agua, cruzados por el Rio San Jorge y el Sinù,  cauca,  la Ciénaga de Betancì, la de san Marcos, la depresión Momposina anegada por el Magdalena. La temporada de fiestas arranca de octubre para adelante, hasta finalizar enero. Las corralejas las hacen en casi todos los pueblos y veredas, porque son fiestas eminentemente campesinas, algunas ciudades importantes aún conservan esa tradición, es el caso de Sincelejo, capital del Departamento de Sucre. Antes de la de Sincelejo, es muy famosa la de Sampuès- Sucre y Ciénaga de Oro Córdoba. La de Sampuès es muy reconocida porque arranca al finalizar el año, días 29 y 30 y continua el , 1,2,3 del año siguiente: Este año. Precisamente el  dos de enero, como a las 4 de la tarde un torero, salió a enfrentar un astado amenazador, que espantó  a la multitud de la plaza, apenas piso la arena del ruedo.

 Este era un ejemplar de unos 600 kilos de peso, bien parado y poco correlón. Los caballos y sus jinetes,  no acometieron al animal,  como otras veces, cuando ven al toro manso deambular por la plaza  -Solim, de los cuentos y leyendas de Katmandú, series de la radio R.C-J.K que tanto divirtieron a los oyentes, siempre aparecía en los ruedos. Esta vez,  por un costado de la plaza, -enfrentó al toro. El animal se encontraba en toda su potencia, había salido por el toril,  3 minutos antes,  recorrió media plaza y se paró amenazante, en el lugar, por donde SOLIM había salido. El toro apenas lo vio, girando sobre su propio eje: una línea imaginaria que pasaba equidistante por entre su cornamenta, tal vez de 60 centímetros de extensión, rematando en un par de pitones negros, puntiagudos, cuyo brillo refulgía con el sol de la tarde, midió a su oponente . En la primera embestida de la fiera, esos de 600 kilos, a unos 60 kilómetros por hora, por el pitón derecho  levantaron a SOLIM por la Axila del mismo lado. , como si fuera un pequeño muñeco de trapo,  lo lanzaron en un sacudón 4 o 5 metros adelante, .después de hacer, una herida espantosa en el pliegue de su antebrazo.

 El hombre, cayó desgonzado en posición de cubito dorsal y su cuerpo se desparramó sobre el piso mojado..  En la plaza se escuchó un alarido de muerte!- luego un silencio sepulcral.  El   hombre en el  suelo, empezó a moverse, como si un hálito de vida hubiese sido insuflado a aquel cuerpo inmóvil. El animal asesino, oteó el pequeño movimiento,  y arrancó nuevamente, enfurecido sobre su presa,  pero esta vez, mientras el infortunado se levanta, se hace más vulnerable a la embestida. Ambos cuernos penetran la humanidad del infeliz, que es zarandeado una y otra vez por el animal. Desengarzado de los apéndices asesinos,   en medio de un griterío aterrador. , el cuerpo es recogido por los manteros, sin un hálito de vida.  Solim  había muerto, nada que hacer. El toro asesino llevado a los toriles: Minutos después una multitud encabezada por los manteros, banderilleros, garrocharos, dio la vuelta al ruedo. Postrer homenaje,- culto al duelo, cuando muere alguien en las torerías y corralejas de la Costa.